miércoles, 5 de enero de 2022

La despedida

 LA DESPEDIDA

Ella fingía dormir, con los párpados lo suficientemente despegados para observarlo. No quería ser descubierta, pero la congoja, como una bola de sebo ardiente que le subía desde las entrañas, penetraba en el interior de la garganta y se abotaba detrás de los ojos, empujaba la ardiente agua a salir. Él le echaba alguna que otra furtiva mirada mientras se vestía, sospechando que fingía, pues su respiración, aquel movimiento contenido del pecho, eso indicaba, y, ya al final, vio cómo de sus ojos se desprendían sendos reguerillos lacrimosos; pero no hizo nada, simuló no enterarse de ello y, tras agacharse para besarle los labios, murmuró un “te quiero” quedo y triste para, acto seguido, abandonar la estancia.

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